¿Qué se puede decir sobre la imagen de Dios en el hombre?
Presentación personal
Mi nombre es María Luz Blas Narváez, estudiante de la carrera Educación Religiosa, la cual estoy cursando en la Universidad Católica De Costa Rica. Escogí el tema de la imagen de Dios en el hombre porque, según mi punto de vista, es lo más hermoso y valioso que poseemos de Dios, su imagen que es reflejada en cada ser humano. En profundidad, hay muchas cosas que aún debo aprender sobre esta temática, pero tengo el conocimiento de algunas palabras claves que han alimentado mi vida a través de los años, ya que creo firmemente en Dios.
Conocimiento personal sobre el tema
Mi conocimiento en relación con este tema está basado directamente en mi experiencia como una persona creyente y como miembro de una denominación religiosa determinada. En este sentido, mediante mi lectura personal de la Biblia y las enseñanzas que he podido escuchar en la iglesia y en otros medios, como televisión, radio o videos, el ser humano es posicionado como la creación más especial hecha por Dios, ya que es del único que se menciona que fue creado a imagen y semejanza de Dios. En el libro de Génesis es donde he podido ver la referencia directa que hace Dios al decir que creará al hombre a su imagen.
En relación con lo anterior, puedo decir que
lo que he conocido sobre la afirmación de la creación del hombre a imagen de
Dios, radica en que somos seres dotados de un ser físico y espiritual, con la
capacidad de decidir y con una inteligencia que no fue dada a ninguno de los
otros seres creados por Dios. Desde mi punto
de vista Dios admira al hombre y el hombre admira a Dios, no es el hombre
referido a Dios, es Dios referido al hombre y partícipe de su conocimiento y
amor, pero también a la inversa el hombre manifiesta amor hacia Dios. Esto nos permite tener una relación personal con
él. Al inicio, antes de que entrara el pecado, esta relación entre Dios y el
hombre era mucho más cercana y teníamos más cualidades de Dios, tal como lo era
la inmortalidad, pero esta llegó a su fin con el pecado. Sin embargo, esto no
impide que el hombre sea un ser con la capacidad de representar la imagen de Dios
en la tierra.
En las próximas aportaciones iremos aprendiendo cómo es la
imagen de Dios en nosotros. Quizás usted se ha preguntado ¿Qué dice la
Biblia sobre este tema?, ¿Qué dice el magisterio?, ¿Qué dicen los santos padres
y teólogos?, ¿Cuáles aportes de otras ciencias podrían enriquecer el tema? y ¿Cómo cuidar
esa imagen de Dios?, pues en el desarrollo de este blog se podrá saber sobre cada
uno de ellos.
¿Qué dice la escritura y el magisterio sobre la imagen
de Dios en el hombre?
En el Antiguo Testamento se encuentran versículos que hablan
sobre la imagen de Dios puesta en el hombre, entre ellos Génesis 1:26-27:
"Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza para que domine a los
peces del mar (...). Creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios los
creó, los creó varón y hembra” (Reina Valera, 1960). Sobre esta referencia se
menciona lo siguiente
Se dice hagamos
(…) para mostrar la grandeza y la dignidad de la obra de la creación del
hombre, pues Dios, para hacerlo, tomó deliberación y examinó el asunto
diligentemente. Así mostraba que el hombre es lo más preeminente del mundo
visible (Crisóstomo. Citado en Tabet, s.f, p.558).
De
acuerdo con la referencia anterior, se reconoce que la decisión de Dios, de
crear al hombre a su imagen, fue bien meditada, pues se expresa de manera clara
cuando llegó la hora de crearlo. Esto no sucedió con ninguno de los otros seres
creados. Por lo tanto, esta fue una cualidad superior exclusiva para los seres
humanos. Además, en el versículo se visualiza que, justamente después de que
Dios dijo “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”, se expresa que es
con la finalidad de que gobierne el resto de la creación divina, lo cual exalta
más lo especial del hombre.
Asimismo, hay un versículo del Antiguo Testamento que
revela la responsabilidad que tiene el hombre al haber sido dotado de la imagen
de Dios. Esto se encuentra en Génesis 9: 6: “El que derramare sangre de hombre,
por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el
hombre” (Reina Valera, 1960). Según Tabet (s.f). sobre este versículo se puede
decir que
Aquí se halla
presente el tema de la «imagen» en una perspectiva nueva y de grandes
consecuencias. Dios la propone como fundamento de la actuación moral del
hombre, que ha de ver en sí y en los demás la impronta de su Hacedor. Porque
lleva en sí esa imagen, que esencialmente lo distingue de otras criaturas, es
por lo que nadie puede hacer uso indiscriminado de la vida (Tabet, s.f, p.564).
De acuerdo con lo anterior, se puede decir que el hecho de
que el hombre sea una criatura creada a imagen de Dios es un privilegio, pero a
la vez conlleva una alta responsabilidad, pues se le dota de una gran capacidad
para que pueda administrar de buena manera toda la creación divina. En este
sentido, es necesario que el hombre luche para que a través de él se ponga de
manifiesta la imagen de Dios en la tierra.
De igual forma, se encuentran referencias sobre la imagen
de Dios en el Nuevo Testamento. Entre los versículos se encuentra 1 Corintios
15:47-49:
El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo
hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los
terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como
hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial
(Reina Valera, 1960).
En los versículos anteriores se puede ver la referencia a
la imagen de Dios en el hombre, pero haciendo una comparación entre el primer
hombre terrenal, que fue Adán, cuya imagen del cuerpo adoptamos todos los
seremos al venir al mundo, y la imagen de Cristo, que adoptaremos al pasar a la
vida eterna. En este sentido, se reconoce que los seres humanos, al estar en la
tierra, están sujetos a las limitaciones de la imagen del cuerpo terrenal, que
se va desgastando continuamente, padece dolencias y está destinado a morir. Sin
embargo, el hombre también, al ser dotado de la imagen divina, tendrá el
privilegio de adoptar esa imagen en un cuerpo espiritual, sin corrupción e
inmortal, por lo tanto, la imagen de Cristo, ya no solo se verá manifiesta en
su forma de actuar, sino también en su cuerpo.
En cuanto a lo que dice el magisterio, se menciona que el Concilio habla sobre el hombre según lo que dice Génesis 1:26. De acuerdo con su planteamiento, la imagen de Dios se refiere a que el hombre está orientado hacia Dios y que es parte fundamental de la dignidad del hombre y sus propios derechos. Asimismo, se refiere a que la imagen es trinitaria, pues son conformes al hijo, según Romanos 8:29, tienen los dones del Espíritu, según Romanos 8:23. Sin embargo, señalan que solo los santos se transforman de forma plena según la imagen de Cristo. Igualmente, se plantea que las acciones humanas manifiestan la creatividad de Dios (Comisión Teológica Internacional, 2004).
Por otro lado, se destaca cómo la imagen es representada por medio de Cristo, quien también representa a la humanidad. Tal como se menciona en la siguiente referencia:
En el cimiento de la enseñanza conciliar está la
determinación cristológica de la imagen: Cristo es la imagen del Dios invisible
(Col 1,15; GS 10). El Hijo es el hombre perfecto que restituye a los hijos e
hijas de Adán la semejanza divina, herida por el pecado de los primeros padres
(GS 22) (Comisión Teológica Internacional, 2004).
De acuerdo con lo anterior, se
reconoce que Cristo, al tomar un cuerpo encarnado, representa a los seres
humanos, quienes a su vez tienen la imagen de Dios. Por lo tanto, el hecho de
que Cristo se encarnara no influyó en el hecho de ser la imagen del Dios
invisible, pues esta no está determinada meramente por un cuerpo físico o
espiritual.
¿Qué
dicen los Santos Padres y Teólogos sobre la imagen de Dios en el hombre?
Es
importante mencionar que existe una similitud general en la opinión de los
Santos Padres acerca de la imagen de Dios en el hombre, ya que la mayoría habla
de ella asociándola con el Hijo. Acerca de esto Molina y Marín (2001) mencionan
que “(…) la común enseñanza de todos los Padres al hablar del hombre creado a
imagen de Dios, siempre estuvo relacionada con Cristo, imagen perfecta de Dios,
enraizando así la antropología en la cristología (Molina p.227). Por lo tanto,
se puede entender que esta opinión va relacionada con el hecho de la
encarnación de Cristo, quien se mostró al mundo mediante un cuerpo que, a pesar
de ser terrenal, fue perfecto.
De
la misma manera afirman que “En relación con el hombre, el Verbo es una imagen
intermedia pues el hombre ha sido creado a su imagen”. En este sentido se toma
en cuenta lo que dijo el pasaje bíblico de Génesis 1:26-27, el cual se
interpreta como una conversación entre el Padre y el Hijo, a esto se alude la
afirmación de que el hombre es creado a imagen del Hijo (Molina y Marín, 2001,
p.227). De esta manera se confirma que existe la generalidad de hablar de la
imagen del hombre siempre a partir del Hijo, ya que se dice que Dios y el Hijo
entran en diálogo al crear al hombre y decidir hacerlo a su imagen y semejanza.
Por
otro lado, los Padres toman en cuenta la intervención del Espíritu Santo, quien
contribuye en el progreso espiritual y se le designa la función de forjar en el
hombre la imagen de Cristo, el cual es la imagen perfecta del Padre (Molina y
Marín, 2001, p.228). En relación con esto, se puede ver que el tema de la
imagen de Dios en el hombre también se visualiza desde la trinidad, ya que no
se deja al Espíritu Santo sin intervención alguna. En la referencia anterior se
presenta claramente al Padre, Hijo y Espíritu Santo, sin embargo, el objetivo
de este último se liga meramente con ser un contribuyente para que se plasme la
imagen de Cristo en el hombre, por lo tanto, está relacionado de forma externa,
no como parte de esa imagen.
Asimismo,
se afirma que Cristo es quien permitió que la imagen se extendiera al hombre,
pues vino a darle un significado fundamental mediante la resurrección y su paso
a la gloria. Además, a través de su encarnación se plantea una línea del
tiempo, desde el inicio hasta que se dio la consumación (Molina y Marín, 2001,
p.228). En esta referencia se sigue resaltando la acción de Cristo en el tópico
de la imagen de Dios en el hombre, considerándolo el autor fundamental para que
esa imagen haya quedado plasmada.
19/10/2020
Por su parte, Santo Tomás considera que la imagen de Dios fue dada a los seres con capacidad intelectual. Esto se basa en el significado etimológico de este concepto, el cual encierra el acto de imitar y representar cualidades o características de algo. Además, menciona que esto se puede ver también en el contexto cotidiano, cuando se dan expresiones como “es una imagen viva” para referirse a acciones que nos recuerdan a una persona o cosa, sin que necesariamente esta lo sea. Asimismo, afirma que la semejanza siempre es parte de la imagen (Sancho, s.f). De esta manera se reconoce que el hombre, al ser el único ser creado con capacidad intelectual, es a quien fue dada la imagen de Dios y por medio de esta la facultad de representar en la tierra las características de su creador, lo cual conlleva una gran responsabilidad e igualmente un desafío.
Juan Pablo II habla
sobre una particularidad muy interesante acerca de la imagen de Dios en el
hombre, la cual va más allá de haber sido dotado de alma y espíritu. Esto tiene
que ver con la gracia y la gloria, la primera es otorgada desde el momento en
que una persona nace, pues ha sido amado, elegido y predestinado por Dios desde
el principio, tal como sucedió con Jesucristo. En cuanto a la gloria esta se
dará en la eternidad, ya cuando el hombre sea capaz de amar a Dios de manera
perfecta (Sancho, s.f). A partir de esta afirmación se reconoce que toda la
humanidad ha sido creada a imagen de Dios y dotado de la gracia que le permite
acercarse a su creador y tener la oportunidad de gozar de su gloria, así como
Dios lo hizo con su hijo Jesucristo.
Por otra parte, Juan Pablo II
menciona que la imagen de Dios se manifiesta en el hombre de forma progresiva,
ya que es parte de él desde que fue creado como una Persona, la cual representa
al ser que gobierna el mundo. Sin embargo, también se debe resaltar la
Comunión, pues por medio de esta se representa a la divinidad como un grupo de
personas (Cortázar, 2011. Citado en Castilla, 2016).
En lo que respecta a San
Ambrosio, señala que la imagen de Dios en el hombre se concentra
solamente en el alma, ya que Dios es espíritu y no se identifica por medio de
la materia. Esto parte también del hecho de que el alma es racional y por esta
razón es que el hombre tiene la imagen y semejanza de Dios. Igualmente, afirma
que se debe hacer una distinción entre “ser hecho a imagen de Dios” y “ser la
imagen de “Dios”, pues plantea que la primera característica es la que fue dada
al hombre, ya que la segunda la posee solamente el Hijo. Además, él no hace
ninguna distinción entre los conceptos de imagen y semejanza (Bastero, s.f).
El planteamiento de San
Agustín es muy parecido al de San Ambrosio, ya que también considera
que la imagen de Dios en el hombre radica directamente en el alma, de forma
específica, en la mente. Esto radica en que el hombre fue dotado de
inteligencia y se le dio la facultad de gobernar el resto de la creación.
Además, reconoce que el hombre es imagen de Dios porque le puede conocer y
participar de la vida divina. También se refiere a Cristo como el único que es
imagen absoluta de Dios y considera que el hombre tiene la facultad de
acrecentar en su alma la imagen y semejanza, lo cual se logra mediante el
conocimiento de Dios y la ejecución de acciones que sean acordes con esa
posesión (Bastero, s.f).
20/10/2020
Aporte de ciencias auxiliares
Las ciencias auxiliares de la
teología se refieren, de alguna manera, a aspectos que se relacionan con la
imagen de Dios en el hombre. Una de ellas es la filosofía, la cual siempre ha indagado
con gran interés sobre el origen del universo y también del hombre. Aristóteles
es uno de los principales referentes de la filosofía y también del conocimiento
científico en general. Él planteó que en los seres del universo existe una
jerarquía que se constituye a partir del perfeccionamiento de su forma y señala
lo siguiente:
Así tenemos seres inanimados, seres vivos
y seres racionales. En esta escala, los seres humanos, con una forma más
completa, serían los seres privilegiados del universo conocido, con un mayor
perfeccionamiento, que proviene de la conciencia racional (Ramírez, 2011, p.
30).
En la referencia anterior no se
hace un señalamiento directo sobre el tema de la imagen de Dios en el hombre,
sin embargo, al referirse al hombre como un ser del universo, se le reconoce
como privilegiado en medio de los demás seres. Además, de forma clara, se
confirma que esta posición deriva de la conciencia racional que tiene el
hombre, lo cual se puede relacionar directamente con la imagen de Dios, pues en
los planteamientos que se han hecho anteriormente sobre el tema se señala que la
racionalidad del hombre es una de las principales cualidades que provienen de
la imagen de Dios, pues fue al único ser que se le otorgó.
A continuación, se adjunta el enlace
para acceder a un video que explica, de forma breve, qué es el hombre para la
filosofía, del cual se agregará un comentario sobre lo que se puede inferir de
su contenido https://www.youtube.com/watch?v=6VBRhm4WnsM
De acuerdo con lo expuesto en el
video se reconoce que definir al hombre no ha sido una tarea sencilla para la
filosofía, ya que son muchas las cualidades que rigen en torno a él. Sin
embargo, del contenido del video hay ciertos aspectos que conviene rescatar y
relacionar con la temática del blog. Primero que, de forma general, se
evidencia que al describir al hombre predomina el hecho de constituirse como un
ser con capacidades como: razonar, pensar, juzgar, crear, inventar, etc., las
cuales se pueden relacionar directamente con rasgos derivados de la imagen de
Dios que fue puesta en él. Asimismo, en el video se afirma directamente que “el
hombre no es Dios” (C.A.P.H PRODUCTIONS, 2016, 2m28s), lo cual también se reconoce al
estudiar la imagen de Dios en el hombre, ya que
Animal racional, político, que habla, piensa, juzga, crea. Diderot: “alguien que siente, reflexiona, piensa, evidencia superioridad con respecto a los demás animales, con capacidad de inventar, lo que es no lo puede abarcar una definición” Es una especie que se puede convertir en valor y virtud. El hombre no es Dios y solo será plenamente humano si acepta su condición para no ser su propia destrucción, pues si no genera violencia, genera opresión, falta de libertad y dignidad humana. No es Dios. Es un animal que sabe que va a morir. La humanidad ha hecho posible el desarrollo del espíritu, la ciencia y la historia.
26/10/2020
Síntesis desde la
Antropología Teológica
Ø ¿Qué
me dice de Dios esta realidad humana?
El
hombre, al haber sido creado a imagen de Dios, puede representar de muchas
formas la acción de Dios en el mundo. En este sentido se reconoce que esto
encierra una gran responsabilidad, ya que debe estar dispuesto a que su creador
medie en cada una de sus decisiones y actos. Igualmente, se entiende que existe
una división de pensamientos en cuanto a si la imagen de Dios se representa
solo en el plano intelectual o también en el cuerpo físico.
La
realidad humana del hombre hecho a imagen de su creador revela que Dios pensó
en él de una manera especial y que también, si lo hizo de esa forma, es porque
tenía un propósito importante con él. Mediante la antropología teológica se
reconoce que Dios es la causalidad del mundo y del hombre. Esto se puede
evidenciar mediante la siguiente referencia:
Y,
sin embargo, Dios actúa en el mundo; no como parte de él, ni como eslabón
intercalado en la cadena de las causas creadas, sino como fundamento real y trascendental
del proceso evolutivo mundano. (Dios como condición de posibilidad de la causalidad
humana) (Gironés, 1993, p. 9).
Según la referencia anterior se reconoce que Dios es el fundamento del mundo y el hombre, por lo tanto, es evidente su obra por medio de ellos. Todas las cosas que surgen en el mundo por causa del pensamiento, análisis y creatividad del hombre revelan la grandeza de su creador. Claro está, el ser humano también es libre de decidir el impacto que tengan sus acciones, pues, como se sabe, tiene la facultad de actuar para su propio beneficio o destrucción. Sin embargo, en cada una de las acciones se revela que Dios le dio al hombre la faculta de decidir qué hacer ante determinadas circunstancias de la vida.
Por otro lado, se puede mencionar
que la realidad humana revela que Dios, como creador, tiene un gran interés por
su creación, en este caso específico por el ser humano, ya que el hombre tiene
plena facultad de entrar en diálogo con él. Por lo tanto, se confirma que “El
hombre representa a Dios en medio de la creación. Es un interlocutor libre,
llamado a entrar en diálogo con su creador” (Gironés, 1993, p. 7).
A través de la cita anterior se reitera
que el hombre es una representación de Dios en la tierra, lo cual se relaciona
con la facultad que el creador le concedió de gobernar a los demás seres y, tal
como se ha venido diciendo, esto conlleva un gran desafío, ya que se le
concedió una misión trascendental. De esta manera se revela a Dios como un
creador con propósito y el ser humano, como su creación más especial, debe
procurar representarle a él en todo lo que haga.
De
igual manera, se confirma que Dios es un creador dispuesto a dialogar con su
criatura, lo cual se pudo ver desde el inicio cuando dialogaba continuamente
con Adán y Eva, aconsejándoles y adiestrándoles sobre lo que les estaba
concedido hacer. A partir de ahí, el diálogo entre Dios y el hombre permanece
hasta la actualidad, el cual se da y se entiende de diferentes formas,
dependiendo de la denominación religiosa a la que se pertenezca.
Ø ¿Qué
me dice Dios, del ser humano, a través de esta situación?
Una de las primeras cosas que dice Dios del ser humano, al haberlo creado a su imagen, es que pensó en él como una creación diferente a los demás seres que había hecho, pues en el relato de Génesis se evidencia cómo, cuando llegó el momento de crear al hombre, se dio una intervención diferente por parte de la divinidad, por lo tanto, él fue pensado. En relación con esto, se puede tomar en cuenta lo siguiente:
El hombre es,
ante todo, criatura de Dios. Nace, se mueve y acaba en un ámbito
teológico. Pensado y querido por Dios, viene a la existencia en virtud de una
elección divina que lo traslada de la mera posibilidad al hecho real de la
existencia. El modelo de construcción es también una idea divina (Sancho, s.f).
Tal
como se puede ver, el hombre es una criatura pensada detalladamente por Dios,
por lo que la forma y las cualidades que le fueron dadas ya estaban en el plan
perfecto de Dios. Esto encierra también un propósito divino, ya que al ser
dotado de una inteligencia superior a la del resto de seres creados confirma su
deseo de otorgarle un objetivo relacionado con su visión y plan para el mundo.
De esta manera también se puede inferir que el hombre es un ser amado por su
creador, que lo trajo al mundo con un propósito establecido, le da la facultad
de comunicarse con él y le presenta un plan de salvación.
Asimismo,
Dios revela que el hombre es un instrumento para el cumplimiento de su obra en
la tierra, lo cual confirma que cada acción que realiza se puede plantear
dentro del plan divino. Por lo tanto, se considera al ser humano como alguien
que puede generar un impacto en el mundo a través de sus acciones, así como
Dios lo hace. Dentro de estas acciones se encuentra el trabajo y para su
explicación se toma en cuenta la siguiente cita: “Con su trabajo, el ser humano
contribuye a desarrollar la obra creadora de Dios y, más todavía, se asocia al
misterio redentor de Cristo, que también quiso someterse a la ley del trabajo”
(Ruiz de la Peña, 1988. Citado en Ruiz, 2017, p. 139).
De
lo anterior se reconoce cómo el trabajo que ejecute el hombre puede servir para
el crecimiento de la obra de Dios, esto se relaciona con la facultad creativa
que le fue otorgada al tener la imagen de Dios. Como sabemos el mundo ha ido
cambiando con el paso de los años y, aparte de los seres y recursos naturales
que Dios creó en el principio, la tierra se ha llenado de grandes obras
construidas por la humanidad, por medio de las cuales representa la cualidad de
crear que le fue dada por Dios. Esto dice mucho de la imagen de Dios en él, ya
que posee una capacidad intelectual superior.
De
igual forma, Dios constituyó al ser humano como persona al haberle dado su
imagen, lo cual le permite ser relacional, tal como se menciona en esta
referencia: “En la antropología cristiana, según la idea bíblica, el hombre es
persona en tanto que es imagen de Dios. De ahí nace su originalidad; es un ser
constitutivamente relacional” (Gironés, 1993, p. 7). Por lo tanto, se evidencia
que por medio de Dios es que al ser humano se le puede llamar persona, pues él
le ha dado las facultades que posee y la particularidad de destacarse por
encima del resto de la creación, tanto así que se le dio la posibilidad de
señorear al resto de los seres, tal como se describe en el libro de génesis.
Ø ¿Qué
lugar e importancia ocupa este tema en el plan de salvación y en qué puede
contribuir en la vida de una persona?
La imagen de
Dios en el hombre ocupa un lugar importante en el plan de salvación, ya que,
desde la antropología teológica, se considera que posee la imagen de Dios, pero
no de forma completa, pues esto se puede dar hasta que llegue a ser como el
Hijo. Tal como se presenta en la siguiente cita:
Dos notas se
ponen especialmente de relieve: por una parte, la circunstancia de que es por
medio de Jesucristo como se realiza la «imagen» en el hombre, pues el creyente,
en efecto, está llamado a «ser conforme con la imagen de su Hijo» (Rom 8,29).
Esta es la finalidad del plan divino de salvación (Tabet, s.f, p. 568).
De lo anterior
se infiere que, dado que Cristo es Dios, los seres humanos deben imitarlo, él
vino al mundo y se hizo hombre, pero siempre mostrando la imagen perfecta de
Dios en él. Por lo tanto, se puede decir que el hombre debe luchar para que la
imagen de Dios se represente en él, pues no se trata solamente de un don que no
requiera de acciones, sino que es necesario que la imagen se muestre a través
de acciones buenas y responsables ante el mundo. Asimismo, se evidencia que el
deseo primordial de Dios es que el hombre alcance su imagen perfecta, por medio
del plan divino de salvación.
Tal como se ha
venido mencionando, el hombre fue hecho a imagen de Dios, pero no representa la
imagen perfecta de Dios, ya que a través de él entró el pecado en el mundo. Sin
embargo, tiene la faculta de decidir sobre sus acciones y luchar por
representar la imagen de Dios en el mundo, pues tiene acceso al plan de
salvación otorgado por medio del sacrifico de Cristo. Esto se menciona en la
siguiente referencia: “El hombre ha desfigurado la imagen de Dios por el
pecado. No obstante por la meditación de la redención operada por Cristo y por
la fe profesada sinceramente, recupera la pureza primitiva y recibe el mérito
de la salvación” (Lynce, 2002, p. 249).
De
esta forma se puede ver que el deseo de Dios siempre ha sido que el ser humano
le represente como su creación y poder mostrarse por medio de él al mundo. Por
esta razón, cuando el hombre pecó, se trazó un plan de salvación para que
pudiera mantener esa imagen y, mediante la fe y amor por su creador, obtener
una eternidad con él. De este modo, se evidencia que esta temática se relaciona
directamente con el plan de salvación, ya que el deseo pleno de Dios es que el
hombre llegue a alcanzar su imagen perfecta.
Igualmente,
se puede decir que esta realidad contribuye en la vida de las personas para que
se reconozcan como una creación especial, pensada y querida por Dios. Asimismo,
produce un llamado a la responsabilidad que debe envolver las acciones
ejecutadas en el mundo. Esto por el hecho de que cuando Dios dijo que haría al
hombre a su imagen y semejanza fue para darle plena capacidad de gobernar su
creación, lo cual es un privilegio, pero a la vez un gran desafío. En este
sentido, es necesario que el ser humano concientice sobre su actuar, ya que es
evidente como las buenas y malas acciones impactan en el desarrollo del mundo.
Por lo tanto, se puede decir que se nos ha otorgado la facultad de forjar
nuestro propio destino y el de los seres que Dios creó para que convivieran con
nosotros. Es de gran necesidad que el ser humano dialogue con su creador y
asuma el reto de representar su imagen en el mundo.
Referencias
bibliográficas
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Hola María Luz, gracias por tu profundización y fundamentación del tema, sin lugar a dudas es un tema que está a la base de la Antropología teológica, que nos ayudará a entender mejor al hombre desde Dios y mejor a Dios desde el hombre.
ResponderEliminarBuenos días compañera María Luz
ResponderEliminarEs un tema muy bonito el tema que escogió, si bien es cierto, los seres humanos tenemos capacidades, cualidades, virtudes, que ninguna otra creatura de la tierra la tiene, ya que somos la creación más maravillosa por Dios, tenemos una conexión diferente con nuestro creador, pero a la vez considero que la manera en como actuamos día a día no vemos reflejada esa imagen y semejanza de Dios en nosotros.
Otro aspecto que me cuestiono es que actualmente las personas queremos actuar y comportarnos como si fueramos Dios, eso es lo que ha ocurrido en la sociedad que las personas creen que ya no necesitan de Dios porque quieren ser como Dios y eso nos lleva a la perdición como había mencionado Monseñor Vittorino Girardi "Dios es infinito, el ser humano esta abierto a lo infinito como el dese, afecto. Esa capacidad se debe de realizar con Dios no encontra de él, sino no nos asemejamos, se trata ser autónomo y ser Dios con Dios".
Hola María me parece muy interesante el tema que usted está desarrollando en cuanto a la imagen de Dios, me parece interesante la explicación de Santo Tomas (1923) como se refiere a la imagen de Dios, el hombre, en tanto es naturaleza racional, tiene como fin propio y natural la visión de Dios. Y en la Suma Teológica explicará que “la imagen de Dios en el alma (del hombre) se tiene en cuanto que es llevada o puede ser llevada a Dios”, con lo que define al hombre como capaz de Dios.
ResponderEliminarEl término de criatura se refiere al hombre por tanto ser criatura significa depender de Dios ya que el ser humano es imagen de Dios. Por lo cual, Dios, llama al ser humano a participar de la vida divina, para lo cual ha sido dotado de un dinamismo espiritual; mediante la exigencia puesta en el hombre por el Creador, cuando lo hizo a su imagen y semejanza.
Hola María, gracias por esta profundización que realmente nos recuerda lo importante que somos como seres creados por Dios. Definitivamente pese a nuestra imperfección por nuestros actos Dios nos ha pensado perfectos dándonos tantas capacidades que él mismo tiene y por supuesto esta imagen que Jesucristo viene a darnos claridad en lo que Dios espera de nosotros.
ResponderEliminarEs fundamental conocer que la imagen y semejanza del hombre tiene su culmen en Cristo ya que es ÉL quien asume la imagen del Padre en la tierra. Y al ser redimidos por Cristo, el ser humano debe asumir esa imagen en el accionar diario con sus semejantes.
ResponderEliminarSaludos compañera María
ResponderEliminarUn gran tema que profundiza la frase "la imagen de Dios en el hombre", cuantas veces se ha dicho estas palabras durante todos los tiempos y hoy en día el hombre no logra interiorizar este gran regalo. No nos comportamos como imagen de Él. El ser humano continúa haciendo daño a todo lo creado y no permite reflejar esa luz que viene de la gloria de Dios. Es importante ver lo que Jesucristo nos enseño con hechos, ya que Él es la imagen perfecta de Dios y por lo tanto nosotros poder ser esa imagen de Cristo.
Gracias María por tu comentario y reflexión. Que gran tema has escogido, me parece que es medular en la antropología teológica, de la imagen que tengamos del hombre, de ahí va a partir nuestra reflexión.
ResponderEliminarImagen de Dios, que don y que tarea, y digo tarea porque como dice san Pablo, la vocación del cristiano es reproducir la imagen de Dios (Rom 8,29); imagen que ha sido desfigurada por el Pecado, pero que en Cristo se restituye su esplendor.
hola compañera
ResponderEliminarde acuerdo con usted. es una responsabilidad muy grande el que Dios nos haya creado a su imagen, no solo es una alegría, esto nos compromete a reflejar Dios en todo. lo difícil es como lograrlo. sin embargo tenemos la imagen perfecta de Dios que es Cristo, que nos vino a enseñar de o que somos capaces de hacer si respetamos la voluntad de Dios.
Ser imagen de Dios significa que somos el "otro yo" de Dios, alguien en quien Dios se mira y se refleja. Pero esta afirmación no la debemos tomar desde el punto de vista personal, sino como raza humana, TODOS y cada uno somos la imagen de Dios, y por lo tanto, yo en lo personal, cuando veo al otro, también lo debo hacer desde esta perspectiva que es imagen de Dios.
ResponderEliminarDe aqui se deriva la digniddad de la persona, que el otro también es representante de Dios en la tierra y por tanto tiene la misma dignidad que yo.
No es que antes (cuando Dios nos puso en el Paraíso) éramos inmortales, eso no lo sabemos, porque el relato de la creación no lo indica. Lo que sí sabemos, es que estábamos en perfecta armonía y relación con Dios, y desde allí era fácil comprender nuestra relación con los otros y con la naturaleza.
Saludos, Oswaldo.